Grazalema es un oasis tanto para los excursionistas como para los amantes del deporte.
Imagine un pequeñísimo pueblo situado en medio de una reserva natural, rodeado de una vegetación exuberante y de casas blancas dispersas como piedrecillas a lo largo de los caminos. Así es Grazalema, una hermosa villa de menos de 3.000 habitantes. Cada año los visitantes vuelven a este “pueblo blanco de montañas” no sólo por su encanto rústico sino también por su comida. El ambiente general que se respira hace de este lugar un destino de vacaciones ideal e imborrable de la memoria incluso mucho tiempo después de estar allí.