Algar significa “cueva” en árabe. De hecho, en esta zona abundan las grutas. En una de ellas, la Cueva de la Dehesilla, se descubrieron útiles antiguos como hachas y espátulas, lo cual hizo pensar a los arqueólogos que el lugar había estado habitado desde la Edad de Piedra.
Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando Algar empezó a existir tal y como se le conoce hoy en día. Un rico comerciante llamado Domingo López de Carvajal compró parte de los pastos de Algar y Mesa de Sotogordo, y pidió la autorización del gobierno para que se asentaran colonos en las tierras. La aprobación oficial por real decreto se emitió en 1773. Algar, en su origen una población de 90 colonos, empezó a crecer hacia 1776 gracias a que se aprobó un proyecto de desarrollo urbanístico que incluía una serie de viviendas y un conjunto de edificios importantes ubicados en una plaza central.
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