Cuando vaya a Tarifa no puede dejar de visitar sus numerosos lugares históricos. Entre ellos destaca el Castillo Guzmán el Bueno o también llamado Castillo de Tarifa. Fue construido hacia el año 960 d. de C. por orden del califa Abderramán III y posee una forma poco común que ha hecho pensar a los historiadores que el castillo se levantó sobre las ruinas de otro castillo o fuerte romano.
La imponente Iglesia de San Mateo, en el centro de la ciudad, se construyó entre los siglos XVI y XVII. Es de estilo gótico en su mayor parte, pero la fachada es neoclásica.
Las murallas de la ciudad son uno monumento en toda regla. En ellas se pueden apreciar las cicatrices de batallas pasadas. Lo más interesante son los arcos de las entradas ya que las diferentes partes de las murallas se hicieron en épocas distintas. De la parte árabe sólo ha quedado una puerta llamada Puerta de la Almedina. Cuando los cristianos tomaron la ciudad las murallas fueron ensanchadas constantemente hasta adquirir el estado actual. En el extremo norte se encuentra la última puerta en pie: la Puerta de Jerez.