La ciudad de Ubrique conserva todavía la gloria de épocas pasadas. La mayoría de sus edificios están encalados de forma parecida a los de otros Pueblos Blancos. De interés especial es el Convento de Capuchinos, que probablemente se construyó entre 1660 y 1668 por orden del duque de Arcos y bajo la supervisión de Fray Pedro de Andújar. Gran parte de su interior fue destruido por los franceses. En él se formaron importantes misioneros y clérigos como Fray Félix José de Ubrique y el devoto Diego José de Cádiz.
La Capilla de San Sebastián es otra construcción histórica del siglo XVI.