El desarrollo económico de esta villa de origen principalmente fenicio y romano se remonta al reino de los monarcas Fernando e Isabel durante el siglo XIV. Los pueblos árabes que combatieron contra los cristianos fueron finalmente expulsados de la zona con Chiclana como frontera entre ambos bandos; de ahí la muletilla “de la Frontera”. Por otra parte, la presencia de vestigios del Paleolítico reveló indicios de la existencia de restos fósiles que se han descubierto hace poco. La leyenda que cuenta que Hércules habitó en este lugar aún sigue intrigando tanto a vecinos como a turistas.
El crecimiento económico de la villa empezó a notarse a partir del descubrimiento de América, con Cádiz como centro de comercio. Ya en el siglo XVIII, Chiclana alcanzó la cumbre de su desarrollo económico y hoy en día el turismo desempeña un papel fundamental para el mismo.