Conil de la Frontera, al igual que el resto de poblaciones andaluzas, fue devastada durante la ocupación francesa. El municipio quedó totalmente asolado y sus gentes fueron desplazadas.
No obstante, también tuvo sus momentos de gloria.
Sancho IV entregó Conil a Alonso Pérez de Guzmán a cambio de un acuerdo para la pesca de atún. Esto causó un boom económico que hizo que el duque de Medina separara Conil de Vejer. Gracias a esta independencia, la villa experimentó una gran expansión. Hoy en día sigue siendo una de las localidades más prósperas de Andalucía.