Como territorio fronterizo, Jerez de la Frontera ha sido fiel testigo de los conflictos que protagonizaron árabes y cristianos hace varios siglos. La villa fue conquistada por los árabes en numerosas ocasiones hasta finales del siglo XII, cuando Fernando II la reconquistó.
Más tarde, su hijo Alfonso volvió a perderla ante las huestes árabes.
Después el capitán Carrillo y sus tropas cristianas fueron capturados, aunque finalmente los árabes les perdonaron la vida. Esta decisión resultó desacertada ya que más tarde Carrillo se unió al ejército de Alfonso y juntos recuperaron totalmente Jerez de la Frontera.