Paterna es muy conocida por el seudónimo de “Valle de los Baños”. Su evolución como ciudad se remonta tiempo atrás cuando las gentes iban y venían para beneficiarse de las propiedades curativas del agua de la región. Los descubrimientos arqueológicos realizados revelaron la existencia de restos fósiles y también de objetos que datan de la época romana e incluso antes.
Gigonza y Fuente Santa son dos de sus baños más famosos.
Enríquez de Ribera, señor de grandes tierras en Alcalá, fue dueño de Paterna después de que fuese conquistada por los cristianos. Con los descendientes de Ribera la zona prosperó y en 1503 se fundó oficialmente la villa, una vez que Enríquez estableció el ayuntamiento. El nombre de “Paterna de Rivera” deriva del de dicha personalidad. Aunque Paterna ya era una ciudad, seguía vinculada a Alcalá, donde los Ribera tenían varias tierras. Paterna no quedó definitivamente desligada de Alcalá hasta 1825.